Malindi, Kenia 28-03-2011

La noche no ha pasado rápida. Hace un calor húmedo terrible y no hemos podido recuperarnos del viaje, pero aún así, hay tantas cosas por ver y sentir que tras un delicioso desayuno en casa de Nancy ha comenzado nuestro recorrido por el pueblo. Estamos en la parte de la ciudad donde no hay turistas. Incluso hay gente aquí que no ha visto un blanco…sobre todo los niños. Nos miran con curiosidad..y nosotros más. Nos paramos en cada esquina, primero porque todo nos interesa y segundo porque vamos con Kimoni y Nancy y, ¡conocen a todo el mundo!! Tienen mucha familia..y aquí lo educado es pararte y saludarte y preguntar por todos..asi que cada tres pasos nos paramos y nos van presentando a la gente. Vemos un mundo colorido y lleno de vida entre las calles de tierra polvorienta, los puestitos a los dos lados y los vendedores ambulantes.

El calor aprieta, la sorpresa de la gente nos divierte y lo que nos llevan a ver nos va a dejar tocados: una casa de acogida para niños de familias sin recursos o afectados de SIDA…que aquí son muchos.

Nos esperan y nos ofrecen todo lo que tienen: su sonrisa y cariño. Jugamos con ellos, cantamos con ellos, sudamos con ellos… y esas caritas que sorprendidas nos reclaman se quedan grabadas en nuestra retina. Nos recuerda mucho a ANIDAN. Nancy, con un grupo de mujeres se ocupan de que haya comida cada día, porque no tienen ninguna ayuda estatal. Pasan en día en el centro donde al menos comen y reciben educación..por las noches regresan a sus casas..normalmente con alguna abuela ya que sus padres en general han muerto por el SIDA o si tienen madre está enferma y no puede cuidarles. Gran parte de la generación de los padres de estos niños ha desaparecido por culpa de esta enfermedad.  Es otra de esas situaciones que nuestra cultura no entiende. El sueño de la mujer que lidera esta casa para unos 140 niños es poder tener algún día sitio suficiente y camas para que los niños se puedan quedar y vivir allí porque para algunos volver a sus casas cada noche es ……cuando menos difícil..y no todos tienen donde volver. Seguido visitamos un colegio que tampoco recibe nada de las autoridades. Los niños nos reciben cantando y bailando, Luly y Unai  les ofrecen un tema de percusión sin tambores y estallan en risas y alegría.

Lo que en estos lugares se respira es difícil de contar, pero todos (y los que tenéis hijos más) lo entenderéis. Os dejamos una imágenes que ojalá os transmitan lo que allí se vive.

Como ya nos paso en el viaje anterior, nos sigue sorprendiendo la alegría de estos niños que tan poco tienen.

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El viaje hasta Malindi, Kenia

Esta vez volamos con Egypt Air desde Madrid, vía El Cairo. Debido a los problemas que hay en Egipto, los turistas han desaparecido y los vuelos son más baratos. Viajamos 30 personas en un avión de 200. Nos tratan muy bien y todo discurre con tranquilidad. Llegamos a Nairobi a las 3,45 de la mañana. Como nuestro siguiente enlace no sale hasta las 19,40, decidimos hacer un poco de turismo. Llamamos a un taxista que conocimos en el viaje anterior y le pedimos que nos lleve a ver un parque nacional. Nos propone
A pesar del sueño nos acercamos hasta una reserva de animal mejor otras opciones..es. Se trata de un orfanato de animales
donde recogen también aquellos que pillan en aeropuertos para la venta ilegal. Muchos de ellos les llegan casi de bebes pero ya tarde para cualquier opción de reintroducción Asi que en esta reserva les cuidan y se pueden ver especies de Kenia y alguna de otros países que pasaban de contrabando por aquí. En muy poco espacio pudimos ver muchos animales diferentes : leones, cebras, monos, babuinos, guepardos, aves y demás. Se nos muestran esquivos, pero os dejamos alguna imagen para que podáis disfrutarlos. Más tarde fuimos a ver una reserva de jirafas, que a decir verdad, las tienen como reclamo turístico y aún así impresionan porque nunca hubiéramos pensado tenerlas tan cerca ¡!sino mirar las fotos de Luli y Unai!!!
Una parada para comer y visitamos la casa de Karen Blixen, la protagonista de la película “Memorias de África”
Y al aeropuerto (una hora en coche donde nos quedamos los cuatro dormidos) desde donde nos desplazaremos a Malindi, fin de la primera etapa. Sabemos que nos esperan, pero no sabemos lo que nos espera. Soñamos con una superficie horizontal donde descansar, y más relajados comenzar nuestro periplo de verdad.
Por fin llegamos a Malindi, realmente cansados..pero nada más llegar se oye ruido de tambores. Kimony nos ha venido a buscar con algunos amigos que nos montan un show en la puerta del aeropuerto. Uno toca una especie de timba echado en el suelo literalmente, otro toca sobre una chapa metálica y mientras tanto un tercero hace piruetas en el aire. Nos quedamos sorprendidos, no esperábamos este recibimiento tan…extraño. Pero ya hemos llegado y ya comienzan nuestras sorpresas. La casa donde nos acogen (del hermano de kimony) es estupenda, nos dan un gran recibimiento con una cena como para 15 que apenas podemos probar de lo cansados que estamos y ¡!una ducha reparadora y una hermosa cama!!. Nos tratan como reyes. Unai les entrega los regalos ( ¡si vierais las caras cuando vieron y oyeron por primera vez un digeridoo!. Y finalmente nos vamos a dormir. Ha sido un largo viaje…ya estamos donde queríamos..en otro mundo tan diferente al nuestro. Mañana será otro día. Nos han organizado diferentes visitas y reuniones con la gente que fabrica tambores aquí y los que tocan y otras muchas más .

El Bloko del Valle vuelve a Kenia

El 29 de noviembre de 2010, dejábamos en Lamu a un grupo de niños y niñas dispuestos a “comerse el mundo” con la percusión. Dejamos amigos, mucho cariño y la promesa de volver pronto.

Y hacia allí salimos ahora. Esta vez solo cuatro personas para proseguir con los talleres y preparar la actuación de la Big Band Boom Fire en el “Lamu Cultural Festival 2011”, en noviembre 2011.

Sabemos que nos esperan con los brazos abiertos y ya corre por nuestros cuerpos esa extraña emoción de los encuentros deseados. Antes pasaremos por Malindi, donde estaremos unos días aprendiendo con los maestros de percusión africana en su comunidad y conociendo su sistema de fabricación de tambores, para transmitírselo a nuestra gente de Anidan.

Queremos hacer muchas cosas, aprender mucho, enseñar algo y repartir todo el cariño del que seamos capaces, a partes iguales, entre los 260 habitantes de la Casa de Acogida de ANIDAN.

Iremos relatando cada una de estas experiencias, siempre que podamos conectarnos y esperamos vuestros comentarios. Si queréis además cualquier “recadito” para este montón de pequeños músicos, se los haremos llegar. Y corred la voz de que “Dona tu Tambor” continúa. Tenemos que conseguir otros 40 tambores para llevarlos en noviembre.

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